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FIESTA

In Citas y pensamientos on febrero 25, 2007 by dewmarch

Relato erótico de Yamila A. Garab publicado en Letras Derramadas:
 

Son dos, están solos cenando en mesas enfrentadas. Él, de traje, porque luego irá a una fiesta. Ella, de vestido escotado, porque parece que también. Sus miradas se cruzan y ya no son necesarias las palabras. Él se acerca a su mesa a conversar, sentándose a su lado y comparten la cena. De pronto ella siente un frío en la rodilla, y allí comprende que él había tomado un hielo y que había comenzado a describir círculos sobre su pierna. Un escalofrío le invade de los pies a la coronilla. Él conversa y ella come. De la cintura para arriba se entienden conversando y de la cintura para abajo se entienden sin conversar. El hielo comienza a subir derritiéndose sin prisa ni pausa, mojando paulatinamente el vestido de lentejuelas. El tajo del vestido le marca el camino. Ella, muy fina y erguida, descruza lentamente las piernas, llevando la pelvis hacia adelante. El hielo aminora su tamaño y muy lentamente se acerca hacia una zona de calor…

La penumbra de las velas ayuda a generar un clima íntimo. Poco se ve, apenas la comida y el brillo de sus miradas cómplices…

El hielo ya es minúsculo cuando él descubre que ella no lleva bombacha. Él la mira asombrado y gustoso y ella suspira mientras cierra los ojos. Él se escabulle de las miradas deslizándose por debajo de la mesa. Ella, un poco nerviosa, se acomoda en el borde de la silla. Él, con sus labios, reedita lentamente el camino del hielo. "Por suerte el mantel llega al suelo", piensa ella, con lo cual se entrega más, llevando la pelvis hacia delante. Temblorosamente bebe de la copa y un poco de champagne cae por la comisura de su boca, recorriendo paulatinamente el cuello…, el surco entre los pechos…, el ombligo… y llegando finalmente a la boca de él. Él la besa con ardor y ella comienza a transpirar, a la vez que sigue bebiendo y derramando, sin que nadie lo note, más del contenido de su copa. Él responde gustoso a aquel estímulo…

De pronto ella se incorpora porque el mozo se acerca…

– ¿Desean algo de postre los señores?

– Sí, frutillas con crema para dos -responde ella tartamudeando.

Él, ve alejarse los pasos del mozo y continúa… Ella se relaja nuevamente.

El mozo trae el postre pero esta vez pregunta por el señor-

Ella dubitativa contesta: -Ehh…, está en el baño prique no se siente nada bien.

– A sus órdenes -contesta el mozo.

Ella mientras saborea el postre deja caer una cucharada de crema. Él disfrutaba del postre a su manera.

De pronto, en el restaurant, el show comienza y la música invade el ambiente…

Ella, ya sin poder aguantar, se desliza por debajo de la mesa y se entrega. Ellos gimen, una y otra vez al unísono y en el punto clímax de la melodía se entienden…

Ellos sonríen, mientras afuera todos aplauden…

El mozo se acerca y no ve a nadie. Mientras levanta los platos piensa en voz alta: "La señora debe de haberlo ido a buscar al baño. ¡Pobre!, debe de estar bastante mal el señor".

Cuando lo ven alejarse, ellos se incorporan en sus asientos y luego conversan como si nada…

Escuchan una melodía y el mozo aparece nuevamente en escena. Le pregunta al señor si ya se sentía mejor y si deseaba algo más. Él responde que sí, que ya se encontraba mejor, ordena dos tés digestivos y la cuenta. Ellos se miran y sonríen. En las demás mesas aplauden…

Él se coloca el sobretodo y le coloca la capa a ella.

Se van juntos, pero no a una fiesta; ya la habían tenido.

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