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LA FIESTA BRAVA

In Sin categoría on febrero 25, 2007 by dewmarch

Hace algunos años pasaron en televisión unas imágenes (creo que eran de la India) de un espectáculo algo tenebroso: unos perros de pelea eran puestos precisamente a pelear contra un oso pardo; la gente pagaba por ir a ver ese espectáculo. El presentador se sorprendió y dio la noticia como diciendo ¡Qué barbaridad!

 

También más o menos por las mismas fechas, pasaron unas imagenes (éstas si no me acuerdo para nada de dónde eran) de unos toros que eran soltados en una especie de coliseo, para ser devorados por leones hambrientos; este también era un espectáculo con público que paga por ver. Nuevamente nos presentaban la noticia como dando cuenta de las atrocidades que suceden en otras partes del mundo.

 

¿Debemos acaso sorprendernos? Aquí en México, el espectáculo de los toros es una cuestión legal, promovida en los medios televisivos, con muchísimos fanáticos y (según lo veo yo) con pocas esperanzas de que algún día deje de existir como es hoy en día. Lo mismo pasa con las peleas de gallos y con la charrería, que aunque es el deporte nacional, y aunque yo me siento orgullosa de ser mexicana, me parece que es un deporte en el que los animales son lastimados.

 

De los tres espectáculos, el de los osos vs. perros, toros vs. leones y humanos vs. toros el que me parece peor y más deleznable es el último. Veamos, los tres son espectáculos que la gente paga por ver. No hay ninguno que pudiera ser mejor o peor que el otro, en ese sentido. Les diré dónde veo yo la diferencia:

En los dos primeros vemos a dos animales (distintos, sí; puestos en esa circunstancia por seres humanos, también) luchando seguramente por razones de supervivencia, la bestia contra la bestia. En el tercero (toro vs. "ser humano", así, con comillas) vemos un hombre (últimamente también hay mujeres) enfrentándose armado a un animal. El animal es torturado y masacrado poco a poco, con el lucimiento del tipo, que llamamos torero, y ante la algarabía de la gente. Y un animal que es imponente por sí mismo (pesan más de media tonelada) termina muriendo con la cabeza gacha delante de la gente. ¡Qué aberración!

 

Algunos dicen que el torero es valiente. Yo creo que es una cuestión que asemeja al suicidio. Yo creo que yo no me suicidaría, no tendría las "agallas" (también con comillas) necesarias para cortarme las venas, darme un balazo en la cabeza, colgarme de una soga, arrojarme a las vías del tren o de una altura de 10 metros, etc. Y aún, la mayoría consideramos el suicidio como un acto cobarde, donde el que lo comete no tiene la valentía para enfrentarse a los problemas del día a día. Yo tampoco me enfrentaría a un toro. Pero el torero, el "valiente" torero, va armado, si acaso el animal saca ventaja de su naturaleza una cuadrilla de no-sé-cómo-se-llaman sale en auxilio del humano para evitar que algo peor le suceda. Además, mientras más pasa el tiempo, el animal está cada vez más lastimado, agonizando; su ventaja ante el humano (si es que alguna vez la tuvo) desaparece al mismo tiempo que su propio aliento. No señores, lo siento mucho, para mí, ésa tampoco es valentía.

 

¡Y nosotros nos admiramos de lo que pasa en otras partes del mundo! Les dejo esta frase que alguna vez leí, de un tal Fidonet (lo lamento, no tengo idea de quién sea, pero con una vez que leí su frase tuve para no olvidarme de su nombre):

 

Si el toreo es un arte, el canibalismo es gastronomía.

 

 

Publicado en Comunalia el 4 de Septiembre de 2005

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