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LETRAS DERRAMADAS

In Poesía on febrero 25, 2007 by dewmarch

Pues me encontré un libro de poesía erótica cuyo título es el mismo de este post… y estaré transcribiendo aquí algunos de los versos que más me gustaron…

 

Los primeros son de un poema llamado Yo te escribo… de Kydia Mateos (uruguaya)

 

Porque antes que tú nacieras

yo te inventaba un rostro

y salía a gritarlo

por las noches abiertas.

Porque todo mi tiempo

nació cuando me amaste

y te di el primer llanto

sin que tú me dolieras.

 

 

 

Estos otros son de un poema llamado Oculto de Liz Durand Goytía de México:

 

Hazte fantasma

en el castillo de mi cuerpo,

habítame,

láteme,

suspira,

muerde,

toma;

después

oculta cada letra de mi nombre

y pierde para siempre

mi memoria.

 

 

 

Y estos últimos son de la traducción al español de un poema llamado Loucura, de Marilú Duarte, de Brasil:

 

Qué es el amor, sino

vivir este momento, eternamente,

aunque sea hoy solamente.

 

 

 

Estos versos son de María de los Ángeles Agis, de Argentina:

 

(…) y si ves que una lágrima escapa de mis ojos

disimula, y no preguntes nada,

y abrázame

en la complicidad de tu silencio.

(…)

Deja que me refugie en tu ternuna,

si en los recuerdos del pasado

sin querer me sumerjo.

No quieras saber nada.

Compréndeme en silencio.

Y deja que mis manos se cuelguen de tu cuello,

y si lloro y me quiebro

como un vaso que estalla

entre tus manos

no me preguntes nada

y guárdame el secreto

de tener débil y quebradiza el alma.

 

 

Y un poema completo de ella misma:

 

Cuando mi cuerpo sangre

su último dolor

tú me estarás doliendo.

Cuando mi boca esboce

el último suspiro

sin que nadie lo advierta

mencionará tu nombre.

Cuando mis pobres ojos

se claven en un punto

con ese velo turbio

de mirada final, yo te estaré mirando.

Y aunque ausente de mí,

si una última lágrima

rodara en mi mejilla,

aunque nunca lo sepas,

habrá sido por ti.

 

 

 

Y del español Juan Angulo, versos de sus poemas No me des:

 

No me des amor, grandes amores,

sólo quiero un beso

de esa boca tan cerrada.

 

 

Y de Quiero:

 

Quiero ser sal en la boca,

fundirme en tu saliva;

sin que me sepas.

 

 

 

Este que sigue es un verso de La nostalgia, de Sima Baher, de Irán, es sólo un verso, pero como estoy "ennostalgiada" con alguien, pues "me llegó", jajaja:

 

Tengo nostalgia de ti.

 

 

 

Y otros dos versos, ahora de Abril, del argentino Efraín Barbosa:

 

Guardo todo el otoño en tu regazo

porque vivo el milagro de tenerte.

 

 

 

Y ahora del mismo Barbosa, de su poema Creciente:

 

Temida inundación, la de tus lágrimas:

no saben resguardar ningún secreto.

 

 

 

Y, para terminar por hoy, de Élida Berelejis, de Argentina también, un extracto de uno de sus poemas:

 

Quiero que te sientas

en el legítimo derecho de olvidarlos.

(…)

Aquél que te dí en los ojos

todavía arde en sus brasas;

el que se te enredó en los hombros

se humedece en salivas y sudores.

(…)

el que te dí en la boca trastabilla de puro borracho;

el que se fue resbalando por tu piel

de arriba hacia abajo

y cuando te llegó a destino

te quemó la sangre hasta arrojarte el grito,

no lo pierdas,

sería un derroche malgastarlo.

Aquí te doy el último

mordido

éste lo dejo a tu libre albedrío.

 

 

 

Ahora escribo estos versos del poema Sangre loba, de Karina Berguenfeld, de Argentina:

 

Hay mañanas en que tengo la sangre dulce

frutada

y cada beso mío forma una estrella.

Otras sangro de cada cicatriz,

de todas las heridas, de toda mi existencia

y es tan maldito el dolor

que me pongo un varón adentro como quien se hace un

vendaje.

Si es día fértil,

en cambio,

late el vientre su herida de bala,

al fondo

suplico humedad,

aúllo,

me abro de sur a norte

en cuatro estacas

igual que cualquier hembra

lista a parir.

 

 

 

Y estos versos de Insomnio, del cubano Jorge Bousoño González:

 

(…) es imposible

detener estos dedos

tan ávidos por transformar en tinta

estos versos

que no me dejan alcanzarte.

 

 

 

Y también de Jorge Bousoño su poema Qué difícil:

 

Qué difícil jugar al tiempo después de conocerte.

 

Respirar profundo como manecillas de reloj

para no salir corriendo tras de ti

sin marcar los segundos.

 

Enfrentarte sueño dorado, azul, verde

y quedar ahí,

entre las ansias y el miedo de espantarte,

extasiado cara con cara,

idea con idea,

sin estirar el brazo para palparte,

para decirme: ¡Es Real!.

 

Qué difícil cautivar esperanzas.

 

 

 

De Olga Inés Cabezas, de Cuba, extraigo versos de tres de sus poemas. Primero, de La extraña:

 

¿Quién es esa mujer que juega a que te ama?

 

Se suelta el pelo cantando tu presencia.

Corazón de luna y mano blanca

desgarra tu vestido.

 

 

 De La luna:

 

Mi amor tú eres la luna,

caminas este firmamento pintando trayectorias para mí.

 

Para mis manos.

 

Yo sé cómo besarte.

Sacarte los colores, los suspiros.

 

(…)

 

Amo como te desnudas.

 

(…)

Soy fiel amante aún en días como estos.

Vuelvo a ser noche si tú existes.

Si tú insistes en perderte.

 

Y yo en ti.

 

 

Y finalmente, de Pronóstico:

 

Para saber que eres de aquí

es necesario ver como mueres cuando amas

y morirse contigo.

 

 

 

De Agustina Fernández de Soler, de Uruguay, escribo su poema El primer paso:

 

Yo

mujer de barro iluminado

me desnudo a tus ojos.

Destellos ancestrales

invaden redondeces,

bucean orquedades.

Sin tocarme

me estremece

tu mirada de fauno mitológico.

Y se excita mi piel

y me laten los pulsos desbocados

presintiendo tus manos

y tu boca

ascendiendo a mis cimas,

rodando en mis laderas,

hundiéndose en las grutas

que aguardan expectantes.

Te incito,

no te atreves

y doy el primer paso.

Mis manos al tocarte

son manzanas maduras.

Se desborda tu hombría,

eriges la serpiente

y me tomas.

En un rumor de frondas

traspasas mi espesura.

 

 

Y también de Agustina Fernández, de su poema No salgamos, elijo estos versos para escribirlos aquí:

 

No salgamos.

(…)

Quedémonos,

hoy no quiero compartirte con nadie

ni con nada.

 

Yo seré huracán,

lengua-arena,

sol,

cielo,

lava fluyendo al penetrarte

y remanso

después de la fatiga.

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