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INVITACIÓN DIABÓLICA

In Citas y pensamientos on junio 30, 2007 by dewmarch

Este texto de Ricardo Berlanga Zubiaga me lo encontré en: http://www.uaq.mx/voces/n07/invitacion_diabolica.html
 

Sin duda el diablo sabe de números e, indiscutiblemente, para algunos los números son el mismo diablo. Pero, por su puesto no quiero que aquí se piense en un auténtico ser perverso, en un verdadero ángel caído, príncipe de los infiernos y pretexto central de temas desgarradores como el mal y el sufrimiento. El chamuco que les quiero presentar, digamos que el mismo de Hans Magnus Enzenberger (El Diablo de los números), es un ser astuto y sagaz, a la vez que sutil, mañoso, un tanto travieso, lleno de magia y eso sí, ni modo, de mal temperamento.

Hoy no quiero hablar como profesor ni explícitamente mostrarles el papel de las Matemáticas en la ciencia y en la tecnología. Hoy no vengo a enseñar técnicas matemáticas específicas ni prepararlos para utilizar sus procesos y algoritmos. No voy a hacer ensayos biográficos o de enfatizar el valor de la divulgación y de la pedagogía. Hoy quiero contarles un cuento e invitarlos a que lo vivan intensamente.

Hoy quisiera poder llenarlos de fantasías, de modo que troquen sus angustias, sus dudas y sus pesadillas posmodernas respecto al futuro, a su futuro, por la nada convencional y diabólica invitación a descubrir la esencia misma de la belleza matemática.

Lo que realmente me importa es comunicarles o, menos ambiciosamente, exhortarlos a que se asomen por cuenta propia al espíritu de las Matemáticas. Un espíritu activo, no competitivo, de búsqueda, disciplina, de aventuras intelectuales que exalta la fascinación del pensamiento independiente. Pensamiento que poco a poco descubre la delicada trama que hay en los sistemas matemáticos y que arroja luz fulgente sobre el resto de la civilización y los secretos de la naturaleza física.

Hay que comenzar por separarse del equivocado concepto de las Matemáticas como odiosa actividad de mecanización estéril, cuyos beneficios, en el mejor de los casos, son sólo utilitarios. En este entorno, la figura del maestro convencional, ese anónimo pero ubicuo burócrata de la enseñanza que todos padecimos (o padecemos), debe ser finalmente borrado de nuestra sensibilidad. Tenemos que ser valientes y asumir que en esta aventura podremos quedarnos solos durante largos trayectos.

No es fácil ingresar al mundo matemático, por eso es que en algún momento el diablo, y solamente él, nos debe afirmar y reafirmar, estoy seguro de ello, que bien puede entrar a este alucinante universo todo aquel que realmente quiera.

Las matemáticas no desempeñan un papel en la cultura popular, ni evocan los sentimientos y emociones que la Música o la Pintura. Se acepta que las Matemáticas están presentes de algún modo en la organización tanto del mundo real como en el de las ideas.

Pero la verdad es que la vida cotidiana no da acceso a las Matemáticas. Son, como bien alguien dijera, "Nuestra Cultura Invisible". Nos afectan sus conclusiones, nos explican estructuralmente, pero somos sordos a su armonía, ciegos a sus formas.

Eso sí, estamos rodeados por computadoras, DVD´s con sus láceres integrados, por hornos de microondas y teléfonos celulares, la microcirugía moderna es un portento y la ciencia de materiales nos ofrece cosas inverosímiles como cerámicas que se portan como metales. Sabemos con horror de las ramas nucleares y químicas, de inmensos y ominosos portaaviones, de submarinos terribles y silenciosos, de satélites que vigilan todo. Sin embargo, con muecas de asco infantil, apáticamente nos evadimos del substrato conceptual que sostiene a estas tecnologías, dedicadas unas al bien, otras al mal y otras muchas simplemente para embrutecernos. No importa.

No nos sorprende tener una raqueta de grafito y lo mismo nos daría que los japoneses cortaran las computadoras de los cerezos en flor y los yanquis arrancaran teléfonos celulares como papas y zanahorias de las fértiles tierras del Midwest. Creemos que la hegemonía de nuestros vecinos del Norte se debe a que "los gringos tienen mucha lana" y creemos que "Big Brother" es un programa de televisión de calidad dudosa y no una metáfora devastadora de la enorme novela de Orwell(1984). Parece que el pensamiento crítico no está de moda.

En otro ámbito de cosas, concedemos (verdad de Perogrullo) que la Física y la Cosmología están escritas en el lenguaje de las Matemáticas y vagamente nos percatamos que la Biología abandona a pasos acelerados sus métodos descriptivos para integrarse, junto con la Química en un ensamble orquestal con todas las ciencias de la naturaleza bajo la batuta de las Matemáticas. Pero muy pocos compran boletos para el concierto.

Más lentamente, pero de modo irreversible de las ciencias sociales intentan cerrar la brecha. La economía, aunque últimamente ha hecho desastres espantosos con el mundo es la que lleva el liderazgo. ¿ Qué no acabamos de ver la película de "Mente Brillante" donde nos queda clarísimo que John Nash, aunque un poco loco y embargado por sus propios demonios, es tan genial en Matemáticas Puras como en Teoría de Juegos, Criptografía y Economía?

Cambiando el tono y a manera de anécdota déjenme contarles que yo hice mi tesis de licenciatura sobre el famosísimo teorema de encajes isométricos de Nash. Obviamente en 1976 ni por error nadie mostró el más mínimo interés en el asunto fuera de mis compañeros en la Facultad de Ciencias. Inclusive mi mamá sentía un poco de pena por mi. Le decía a mi padre: "Antonio, ¿porqué lo dejaste estudiar eso? Tanto que se quemó las pestañas el pobre para terminar con esas cosas".

Hoy, cuando espontáneamente alguien comenta la película frente a mi, con orgullo saco a relucir el dato. El efecto es increíble: ya nadie sale huyendo despavorido. Claro que tampoco pone cara de éxtasis como si Shania Twain les estuviera cantando un Country al oído, pero lo importante es que se quedan tiesos sin escapar, pelean los ojos grandes, grandes y, con cierto temor arrebatado con algo de valentía y curiosidad me piden una explicación. Algo así como: "!No te aceleres Berlanga y bájale a tu radio, pero ¿qué fue lo que hizo el cuate?" (por decoro no repito las palabras exactas, un tanto más cargadas). En fin, no es mucho, pero algo es algo.

De cualquier manera vale la pena preguntarse si las matemáticas están irremediablemente lejanas de la sensibilidad del hombre común o si es que simplemente están mal comunicadas.

Tal vez por eso los invito a buscarlas en la soledad de sus ilusiones y en su necesidad inequívoca de ser hombres y mujeres cultos. Y de éxito material y social también. Por supuesto. No los estoy conminando a la renuncia budista, pero he de confesar que no envidio al que tiene un Mercedes Benz y si admiro del modo más sincero a quienes lo diseñaron.

La única forma de entender las Matemáticas es comprendiendo su lenguaje. Por lo tanto, el primer requisito es conocer su vocabulario. Créanme que basta con construir uno pequeño, pero bien escogido, alrededor de los sistemas numéricos y geométricos, para así lanzarnos honestamente y valientemente a entender las gramáticas de las Matemáticas y sus alcances expresivos.

Cuando nos preguntamos: ¿De qué sirve todo ese romperse la cabeza? Imaginemos al chamuco respondiendo incisivamente: "¡No hagas preguntas tontas! Alégrate de que te revele tales secretos, eso es precisamente lo emocionante".

El diablo no hace concesiones ni tampoco miente. La trascendencia de las Matemáticas está en su belleza y el rasgo fundamental de la creatividad matemática es la exploración, bajo la presión poderosa de fuerzas implosivas.

La relevancia de un tema, cualquier tema, está subordinada siempre a un juego de valores y propósitos. Entonces esta invitación será significativa solamente para aquellos entusiasmados por la cultura, la estructura de la naturaleza y el pensamiento en un sentido amplio.

Esta épica encontrará su clímax cuando interpelen a su chamuco y le digan: "Bueno, contigo me he devanado los sesos con un montón de trucos, eso es cierto. Pero yo me pregunto: ¿por qué? ¿por qué con esos trucos sale lo que sale? ¿y por qué lo que las Matemáticas dicen cuadra siempre? ¿por qué esta certidumbre?

"¡JAaah!"- el diablo tendrá que responderles-, "¿es, eso? Así que no quieres simplemente jugar con los números y las formas, con los límites del Cálculo Diferencial? ¿quieres saber lo que hay detrás? ¿ya no te basta despejar la "X", calcular integrales enormes para apantallar a tus compañeros, talachearle a los productos notables? ¿graficar en la computadora curvas y fractales? ¿quieres decir que te estás preguntando sobre las reglas del juego? ¿Sobre el sentido de todo esto? En pocas palabras, estás insatisfecho. Eso es bueno…"

Y cuando el diablo te diga esto, la conclusión es que ya empiezas a pensar como matemático.

En el mundo histórico y actual de esta disciplina, nos podemos enfrentar ante problemas fascinantes y variadísimos. Muchos, muchísimos no resueltos y cuya solución será de trascendencia inmediata para todas las sociedades. Insisto una vez más, e insistiré siempre: las Matemáticas son una actividad contemporánea y efervescente donde las delicias de resolver un problema son paradisíacas, pero la angustia de sentirse a un paso del argumento crítico y toparse con un muro, es el infierno.

Pero esto es lo que hace que valga la pena estar vivo en este mundo tan complejo y contradictorio. Lleno de maravillas al tiempo que lleno de injusticias.

No recuerdo quien dijo que a la gente inteligente le gustan los placeres difíciles.

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