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INTELIGENCIA EMOCIONAL (Resumen 7)

In Libros on mayo 10, 2009 by dewmarch

 
Previamente: 
El elemento clave de la inteligencia emocional es reconocer nuestras emociones en cuanto éstas se presentan. Una vez conscientes de lo que sentimos, podemos concentrarnos en controlar nuestras emociones negativas. Daniel Goleman describe la ira, la ansiedad, la melancolía, la preocupación; sus síntomas físicos, lo que producen, y nos da consejos de numerosos investigadores sobre cómo manejarlas.
 
En esta parte: Daniel Goleman nos habla de optimismo, esperanza y control del impulso…
 
Los investigadores llaman imperturbables a aquellas personas que eliminan de su conciencia las perturbaciones emocionales. En un principio se pensó que eran parientes de los alexitímicos (las personas que no saben reconocer sus emociones), pero ahora se sabe que son personas hábiles para manejar la negatividad y que posiblemente sea su sistema nervioso el que impide que reconozcan la información perturbadora.
 
Nuestro cerebro emocional tiene poder para dominar e incluso paralizar a nuestro cerebro pensante. Cuando las emociones toman el control, la memoria activa de nuestro cerebro se paraliza. Imaginen una PC sin memoria RAM… ahora tienen una idea de lo que las emociones le hacen a nuestro cerebro pensante… Ante una perturbación emocional, no pensamos correctamente. Por eso es tan importante controlar nuestras emociones.
 
Para tener autocontrol emocional debemos resistir el impulso. Esta capacidad de postergar la gratificación contribuye a nuestro potencial intelectual. Por ello es que a la inteligencia emocional se le considera como una metacapacidad: determina la forma en la que usaremos el resto de nuestras capacidades mentales, para bien o para mal.
 
Cuando nuestro cerebro está ocupado preocupándose, no puede pensar. Al preocuparnos nuestra atención se centra en esa catástrofe inminente, de manera que no podemos concentrarnos en otra cosa; así, la preocupación se convierte en una profecía que se cumple: al preocuparnos no podemos evitar el desastre predicho. El buen humor, en cambio, favorece la capacidad de pensar.
 
La esperanza, por su parte, tiene un papel muy importante en nuestras vidas. Las personas con alto nivel de esperanza pueden motivarse a sí mismas, reconocen diferentes formas de alcanzar sus objetivos y pueden fragmentar una tarea monumental en actividades pequeñas y realizables. Desde el punto de la inteligencia emocional, la esperanza significa que ni la ansiedad ni la depresión pueden vencernos. El optimismo, a su vez evita que la gente sea apática, desesperanzada o depresiva. Las personas pesimistas se adjudican la responsabilidad de los fracasos.
 
El optimismo y la esperanza (al igual que la impotencia y la desesperación) pueden ser aprendidos. Daniel Goleman nos dirá cómo en otra parte del libro y yo se los diré por ahí del resumen 20, yo creo, jajaja… Compren el libro, vale la pena tenerlo!
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