Articles

DEL AMOR Y OTROS “DEMONIOS”

In DEL AMOR Y OTROS PECADOS on septiembre 1, 2009 by dewmarch

El siguiente texto es para mi Taller de Literatura Narrativa… No explicaré más porque el texto es claro en sí. Creo que es cursi, y así lo juzgarán, jajaja… pero qué puedo hacer? Y he decidido enmarcarlo en la Serie Del amor y otros pecados, pues porque sí… Comentarios de ustedes, aquí… y mañana les platico lo que me dijeron allá.
 
 
 
Después de una noche de lluvia amanece y el día es gris. Subo al taxi para ir al trabajo y evito el contacto visual con el conductor mientras miro a través de la ventana. También hubo humedad en mis ojos anoche, aunque no fue por ti. Dicen que las mujeres lloramos porque sí…
 
El automóvil avanza y yo… te pienso. Entonces recuerdo que debo escribir. "De tus demonios internos", dijo el profesor, y yo pensé en ti de manera instantánea. "Y también, en contraste, de algo que te haya hecho feliz". Tenía que ser justamente esta semana, en la que la posibilidad de verte estuvo latente, incomodándome. Tal vez sea por ello que dejé la escritura para el último momento.
 
Sin embargo, he escrito mucho últimamente. Y después leo lo que escribí en otras palabras, en las letras de otros. Al parecer, el desamor nos pega a todos de la misma manera. Y nos obliga a hacernos las mismas preguntas: "¿Qué se hace en este caso?", te pregunté; "Nada", respondiste. Y luego agregaste, con aire de quien lo sabe todo: "De esto no te vas a morir". No fuiste el único que lo dijo.
 
Llego a la oficina. El cielo está nublado. Yo siento nostalgia, melancolía. Dicen que el clima lluvioso nos pone así. "Tengo que escribir, tengo que escribir" repito en mi cabeza. Y sigo pensando en ti. Tú eres mi demonio interno. Eres mi demonio interno porque no estás conmigo. Eres mi demonio interno porque no sé de ti.
 
Duele… intensamente duele. ¿Por qué tiene que ser de esta manera? ¿Por qué tiene que ser tan doloroso? ¿Por qué consume tanto tiempo? Tiempo… sí, me resigné… Dicen que el tiempo cura todas las heridas y yo decidí ser paciente. Dejar que pase el tiempo que tenga que pasar. Que pase el tiempo porque no pasas tú. Me conformo con verte de vez en cuando por la calle. Me consuela saber que esta ciudad aún no es lo suficientemente grande como para no volver a verte. Porque te veo y me entero de que no has muerto todavía, de que sigues tu vida, esa que nunca dejo ser; la que nunca cambio como lo hizo la mía.
 
Porque… ¿sabes? Todo es distinto hoy, soy diferente. Me has hecho más fuerte, me siento más mujer. Aprendí a conocerme y a reconocerme, y descubrí la fuerza de mis sentimientos. Aún después del vendaval, tengo saldo a mi favor. Hace poco veía fotos de cuando estábamos juntos. Me veo feliz, completa. Y sí, es cierto lo que dicen: "a las mujeres enamoradas les brillan los ojos". Veo esas fotos y mis ojos resplandecen.
 
Tenía que ser así, tenía que escribirte esto a ti. Porque nada antes me había dolido tanto como esto: dejarte ir, quedarme con nada. Descubrir ese dolor físico, ese nudo que no se forma en la garganta, sino en la boca del estómago. Pero justo en mi estómago, hiciste revolotear mariposas también. Volé… por instantes, fui ligera, me dejé llevar… fui perfecta, fui tuya. Y hoy, después de algunos meses difíciles que me han enfrentado a tantas cosas, descubro que sí, tienes razón, tal como lo dijiste el día que nos despedimos, de eso… de ti… no me voy a morir.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: