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El Símbolo Perdido

In Libros on enero 6, 2010 by dewmarch

La novela más reciente de Dan Brown, conocido por éxitos como El Código Da Vinci o Ángeles y Demonios. Su protagonista es Robert Langdon.
 
Es curioso que anteriormente leí el primer libro de Brown, el primero y ahora el último. Muy buen libro, muy a su estilo. Ahora la ciudad protagonista es la ciudad de Washington, llena de simbolismos en su arquitectura. El libro está situado en nuestra contemporaneidad: la gente usa Twitter, tiene Black Berry o I-Phone, los hackers hacen de las suyas por el puro gusto. Curiosamente, en esta novela el malo-maloso tiene nombre, auto-impuesto. Una parte del descenlace se vislumbra muy desde el principio, pero el final es bueno. Me pareció que El Símbolo Perdido y El Secreto convergen en un punto. De pronto creo que la intención de Dan no es sólo entretenernos, sino también motivarnos.
 
Ahora sí hay extracto, pa’ que vean por qué digo lo de El Secreto. Vayan y compren El Símbolo Perdido o pídanmelo, que al cabo ya lo leí y si lo presto.
 
 
Los experimentos que se llevaban a cabo en instalaciones como el Instituto de Ciencias Noéticas (IONS) de California o el Laboratorio de Anomalías de Ingeniería de Princeton (PEAR) habían demostrado categóricamente que el pensamiento humano, debidamente canalizado, tenía la capacidad de afectar y modificar la masa física. Sus experimentos no era trucos de salón "dobla-cucharas", sino investigaciones altamente controladas que obtenían todas el mismo resultado extraordinario: nuestros pensamientos interactuaban con el mundo físico, lo supiéramos o no, efectuando cambios a todos los níveles, incluido el mundo subatómico.
 
"La mente sobre la materia."
 
En 2001, en las horas que siguieron a los espantosos acontecimientos del 11 de septiembre, el campo de la ciencia noética dio un gran salto adelante. Cuatro científicos descubrieron que cuando el dolor y el miedo ante esta tragedia unió al mundo en duelo, los resultados de treinta y siete Generadores de Eventos Aleatorios repartidos por todo el mundo de repente se volvieron significativamente menos aleatorios. Por alguna razón, la unicidad de esta experiencia compartida, la coalescencia de millones de mentes, había afectado la aleatoriedad de estas máquinas, organizando sus resultados y obteniendo orden del caos.
 
Este sorprendente descubrimiento tenía paralelismos con la antigua creencia espiritual en una "conciencia cósmica"; una vasta coalescencia de intención humana capaz de interactuar con la materia física. Recientemente, estudios sobre la meditación y la oración habían obtenido resultados similares en los Generadores de Eventos Aleatorios, avivando la afirmación de que la conciencia humana, tal y como la escritora noética Lynne McTaggart la describía, era una sustancia exterior a los confines del cuerpo… una anergía altamente organizada capaz de modificar el mundo físico. A Katherine le había fascinado el libro de McTaggart El experimento de la intención, así como su experimento global en Internet (theintentionexperiment.com), cuyo propósito era descubrir cómo la intención humana podía afectar al mundo. Otro puñado de textos más habían terminado por despertar el interés de Katherine.
 
Sobre esta base, la investigación de Katherine Solomon había dado un gran salto adelante, demostrando que "el pensamiento canalizado" podía afectar literalmente cualquier cosa: el crecimiento de las plantas, la dirección en la que un pez nada en la pecera, la forma en la que las células se dividen en una caja de Petri, la sincronización de dos sistemas automatizados independientes o las reacciones químicas del propio cuerpo. Incluso la estructura cristalina de un sólido en formación era mutable mediante la mente; Katherine había creado hermosos cristales de hielo simétricos enviando pensamientos positivos a un vaso de agua mientras se congelaba. Curiosamente, lo opuesto también era cierto: cuando se enviaban pensamientos negativos y turbios, los cristales de hielo se congelaban formando formas coaóticas y fracturadas.
 
"El pensamiento humano puede literalmente transformar el mundo físico."
 

Una respuesta to “El Símbolo Perdido”

  1. "El Todo es mente, el universo es mental" El Kybalion.

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