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¿Me enamoré? o sólo enfermé de soledad

In Libros on abril 11, 2010 by dewmarch

Ay güey! Me doy cuenta que he leído más libros de auto-ayuda en la era post-Fernando que en toda mi vida! Bueno, creo que este será el último que leeré en un buen rato. Necesité como dos meses para leer las 159 paginitas del libro!
 
Está escrito por una periodista duranguense, aunque siempre pensé que una psicóloga había escrito el libro; de dónde sacó testimonios y eso para su libro es cosa que no entiendo. Triste ver un libro ya publicado con faltas de ortografía, ¿quién revisa estos textos? ¿por qué los publican así? Faltas de ortografía, errores gramaticales. En cuanto a su contenido, es bastante similar a lo que dicen este tipo de libros: para poder amar y ser amado, primero tenemos que estar bien con nosotros mismos, sentirnos completos antes de pretender que alguien más haga eso por nosotros.
 
Aquí unas frasecitas que rescato del libro:
 
Somos una consecuencia del amor y no hay herida que el tiempo no cure, siempre y cuando esté dispuesto a sanar. Crea en el amor, recuerde que para amar, se necesita ser crédulo, a veces ingenuo, generoso y muchas veces valiente. Todos esos valores no tienen edad, ni condición, ni escenario específico. No dude en hacerlo, si su alma lo necesita.
 
Permítase recibir sólo a quien le inspire admiración, pasión, generosidad, compasión y otros sentimientos que logren que usted sea mejor persona de lo que ya es.
El amor verdadero surge cuando dos almas están dispuestas a complementarse, a enriquecerse y a basar una relación de entrega mutua. En pocas palabras: cuando dos corazones están dispuestos a dar.
 
Cuando experimente el verdadero amor su propio interior le avisará: Se sentirá en plenitud, en libertad, en gozo y con la absoluta disposición de dar lo mejor de sí mismo.
Simplemente cuando su corazón no conoce límites.
 
Me traigo cada noche los últimos besos que me diste, los dejo junto a mi almohada como si ellos me fueran a traer tu respiración encima de la mía.
 
El libro cierra con una serie de textos de diversos escritores, acerca del amor; el último de ellos, de Octavio Paz. Cierro aquí con una cita de ese texto:
Ya viejo, Unamuno decía: no siento nada cuando rozo las piernas de mi mujer pero me duelen las mías si a ella le duelen las suyas.

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