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La vuelta al mundo en 80 días

In Libros, Sin categoría on abril 19, 2019 by dewmarch Etiquetado:

Acabo de terminar, hace algunos minutos, “La vuelta al mundo en 80 días”. Es mi tercer libro de este año.

Lo leí por obligación, a decir verdad. La SEP ha determinado una nueva estrategia de fomento a la lectura en preparatoria que consiste en que leamos, por decreto, un libro al mes. Muchos de quienes se dedican al fomento a la lectura se han manifestado en contra de estas lecturas obligatorias, pero eso no parece importar. Yo tampoco creo que eso funcione. De mi escuela soy la única que ha terminado el libro y eso, porque ya era yo una lectora; otros simplemente no leerán ni el título del libro porque no son lectores y la imposición no cambiará eso.

Como ya estaba yo embarcada en otra lectura determiné que odiaría el libro. Odiaría el libro por no haberlo elegido libremente, por tener que dejar mi lectura elegida para leerlo, odiaría el libro porque sí. Pero no pude. Supongo que no es fácil odiar a un gigante de la literatura como lo es Julio Verne y no es fácil odiar ninguna de sus obras. No es fácil odiar al señor Fogg porque, a pesar de su impasibilidad tú esperas que él logre su propósito; tampoco es fácil odiar a Picaporte, porque lava sus torpezas salvando vidas, porque es leal y es noble; no es posible odiar a Aída (la llamaré así porque su nombre se me complica) porque percibes en ella algo que va más allá del agradecimiento y aunque sí es posible odiar a Fix es parte del encanto del libro el tener a quien odiar.

Me agrada el haber leído a Julio Verne y espero leerlo nuevamente en el corto plazo. Obviamente el libro es recomendable: imaginen empezar a leerlo con una mala actitud y a pesar de ello terminar gozándolo. Y para mí, justamente así fue.

 

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¿Qué es un libro?

In Libros, Sin categoría on enero 6, 2019 by dewmarch Etiquetado:

¿Qué es un libro? En la era de la aparición del libro electrónico se halla extendida la opinión de que un ibro es un vehículo para transmitir contenido. Punto. El que así argumenta lo sabe: ésta es una función que también cumple el competidor electrónico de igual modo o incluso con más eficiencia. Virginia Woolf habría visto en ello un menoscabo inadmisible del fenómeno del libro, que sólo deja de él el esqueleto, mientras que ella era de los amantes de los libros para los que leer y escribir siempre constituían también actos sensuales, casi eróticos. «El amor es algo físico, y leer también», escribió alguien que tuvo problemas durante toda su vida con el amor físico y para quien la lectura rrobada y la escritura ensimismada eran procesos casi sexuales, que ella define con palabras como vibración, saciedad o intensificación.

Un libro tiene un cuerpo que hay que tocar para leerlo. Y no sólo eso: hay que abrirlo, hojearlo, con lo cual las páginas crujen o hacen algún otro ruido (dependiendo del papel). […] Un libro desprende un olor, no sólo el de la encuadernación, el papel, la tinta y el adhesivo, sino también el del tiempo y todos aquellos lugares donde ha estado almacenado, de forma oportuna o no. Puede oler a nuevo y riguroso cuando acaba de salir de la imprenta, pero también a moho, a sótano húmedo. Con el tiempo muestra las huellas de su dueño: manchas de caé o vino tinto, esquinas dobladas, dobleces, roturas, el papel ligeramente pardo y deteriorado por la humedad, las tapas con algo de polvo, co]n los cantos estropeados y descoloridos.

[…]

No obstante, para los Wolf, lo accesorio, de una disposición tipográfica legible al diseño de cubierta, pasando por la calidad del papel, llevado a cabo por artistas y diseñadores coétaneos, no era sólo envoltorio o fruslería superflua. No se trataba de elaborar algo precioso, sino de hacer libros que depararan placer al tacto y a la vista, y así acercar el contenido al lector. Los libros no son meros contenedores de ideas, ni latas de conserva de productos intelectuales de la mejor calidad. Para Virginia Woolf un libro era un todo físico-espiritual-mental del que formaban parte su materialidad y su hechura del mismo modo que el humor del que pone a quien lo lee y el espíritu que lo embarga al leerlo.

[…] En 1934 incluso escribió a Ethel Smyth, amiga, amante y compañera de armas en lo tocante a la emancipación: «A veces me imagino la vida en el cielo como una lectura continua e inagotable». Un cielo que sin embargo está en la Tierra, como desvela su ensayo ¿Cómo leer un libro? Al final prácticamente la escritora cuenta un chiste. Por una sola vez en su obra el Todopoderoso toma la palabra, pero sólo para declararse incompetente. Cuando el buen Dios ve entrar en el cielo a los recién llegados con sus libros bajo el brazo, se dirige, «no sin cierta envidia», como dice Virgina Woolf, a Pedro: «Mira, ésos no necesitan recompensa alguna. Aquí no tenemos nada que darles. Amaban la lectura».

Fragmento del libro Mujeres y libros, escrito por Stefan Bollman

 

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Freakonomics, para empezar el año.

In Libros, Sin categoría on enero 14, 2018 by dewmarch Etiquetado:

Para empezar el año… y para retomar ese buen hábito de TERMINAR los libros.

En 2007 empecé a registrar los libros que leía, cuando todavía existía Spaces, de Windows Live (la cuna de este blog, por cierto). Desde entonces ningún año se me había quedado desierto… Hasta el que acaba de terminar.

Leí muy poco este 2017. Me absorbió el estrés de mi examen de permanencia y también me dediqué a jugar en el celular y ver series… Y a trabajar, obvio. Ese trabajo de maestra no me deja mucho tiempo libre… Jajaja. El caso es que sospeché todo este tiempo que no había terminado ningún libro en 2017 y hace unos minutos Goodreads y Google + me lo confirmaron. PENOSO. Incluso, en “Borradores” estaba la entrada inconclusa que hace más de un año empecé sobre el último libro que había terminado antes de hoy.

Tampoco quiero culpar a los libros, pero… Los detectives salvajes no me ha atrapado (aunque no renuncio a su lectura) y el mayor aliciente para terminar Freakonomics era empezar otro libro sin haber dejado pendiente a aquel. Me sentí tan mal por esta sequía de letras que en los últimos meses del año ni entré a librerías por sentirme poco digna de comprar más libros. Jajaja.

Pero, por fin terminé Freakonomics y, de hecho, quiero leer el segundo libro de la serie. Freakonomics está escrito por un economista poco convencional y un periodista que estuvo dispuesto a seguirle la corriente y ayudarle a plasmar por escrito sus ideas. Hacen buena mancuerna. Básicamente, a Steven Levitt, el economista, le encanta sumergirse en los datos y explorar lo más posible de ellos, incluso cuando dichos datos no parecen tener conexión alguna; Sthephen J. Dubner, el periodista, permite que los hallazgos de Levitt sean leídos a modo de narración.

Que sea un buen año en cuanto a lectura se refiere. Para mí y para ustedes también. Es mi deseo. 🙂

 

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El profesor

In Libros, Sin categoría on enero 14, 2018 by dewmarch Etiquetado:

John Katzenbach domina su estilo: un peligro inminente, alguien que puede evitarlo pero dispone de tiempo limitado para hacerlo. En este caso, se trata de un viejo profesor dispuesto a salvar a la adolescente cuyo rapto presenció por casualidad.

Una historia cuya parte más aterradora es: lo mucho que puede parecerse a la realidad.

 

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Los 4 grandes

In Libros, Sin categoría on noviembre 27, 2016 by dewmarch Etiquetado:

Una amenaza se cierne sobre el mundo: una organización secreta de 4 personajes con planes no muy agradables. Hércules Poirot se entera y en compañía de su fiel amigo, el capitán Hastings, se encarga de vencer al enemigo, no sin antes enfrentar misterios, engaños, disfraces y guaridas secretas.

Lo que escribió Agatha Christie siempre entrará en la categoría de: Recomendable.

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De Kafka y Nabokov

In Libros, Sin categoría on octubre 30, 2016 by dewmarch Etiquetado: ,

Terminé, apenas el penúltimo día de octubre, mi segundo libro de 2016. El primero fue Lolita, de Vladimir Nabokov; no sé por qué no escribí de él en su momento, así que le toca hoy.

Me resultó perturbador conocer los pensamientos de Humbert sobre Lolita y sobre las “nínfulas” en general. Y la idea de la relación que sostuvo con la niña una vez que su madre hubo muerto me sobrepasa. Sé que las películas han hecho ver a Lolita un poco menos ingenua, pero no me parece que así fuera en el libro. Ahora quiero ver alguna de esas pelis.

De Kafka leí un combo de Metamorfosis y Carta al Padre. Metamorfosis es perturbador también: seguimos la transformación no solo de Samsa, sino también de su familia. El final es simplemente desolador.

Luego vino Carta al Padre. La carta en la que Kafka deja ver la tormentosa relación que tuvo con su padre. Estuve haciendo un extracto de ciertos pasajes, pero al final decidí borrarlos y comentar sólo el libro. Yo hice las paces con esa parte de mi pasado y creo que Kafka tal vez habría hecho lo mismo, de haber dispuesto de un poco más de tiempo.

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El sabor de la inocencia

In Libros, Sin categoría on diciembre 1, 2015 by dewmarch

Mi décimo segundo libro del año. Todavía espero sumar otro a la lista. Lo salvé de ser guillotinado por una de mis alumnas (lo quiere ahuecar al centro para usarlo como cajita de regalo). Bueno, supongo que no lo salvé porque hoy se lo voy a regresar. Sólo retrasé su ejecución.

El libro es una novela histórica rosa, con personajes de la realeza inglesa, salpicada de erotismo y con unos toques de investigación policíaca que la salvan. Como para niñas de 16-19 años, no para sus maestras de 36. Pero qué quieren, soy necia y quise leerlo antes de que muriera.

Olvidé los detalles: la autora es Stephanie Laurens y forma parte de una serie, aunque puede leerse de forma independiente.

🙂